viernes, 8 de diciembre de 2017

"Billie", de Anna Gavalda: historia de dos patitos feos en su camino a la transformación



Título: Billie
Autora: Anna Gavalda
Editorial: Seix Barral
Género: novela contemporánea, romántica
Páginas: 248
Publicación: 23/01/2014
ISBN: 978-84-322-2105-7

 Franck y Billie provienen de orígenes muy diferentes. No sólo no estaban destinados a encontrarse sino que, además, tenían todas las papeletas para que la suya fuera una vida nefasta marcada por la miseria —miseria física, moral e intelectual—. De verdad, todas las papeletas. Hasta que un buen día (el primero de su vida) se conocieron.
  Esta novela cuenta una inmensa historia de amor entre dos patitos feos que, a fuerza de obligarse mutuamente a levantar la cabeza, terminan por convertirse en dos grandes y majestuosos cisnes. Billie nos habla de la amistad como la verdadera familia, del valor de saber ser diferente frente a los convencionalismos y de la capacidad transformadora del amor absoluto.
   Cuando de pequeña me preguntaban que cuál era mi cuento favorito, siempre respondía que El patito feo. Será porque siempre he sentido de forma especial las emociones de ese patito dejado de lado por ser diferente y siempre he soñado con convertirme en cisne algún día. Creo que por eso me ha gustado tanto esta novela, porque, en el fondo, habla de dos patitos feos en su camino hacia la transformación.
    O lo que es lo mismo: habla de dos adolescentes a los que la vida no ha tratado demasiado bien en su camino hacia la madurez. Un camino que recorrerán juntos; primero, desde la amistad más profunda y sincera y, después, desde el amor más incondicional y libre.
    Gavalda elige a Billie, la protagonista de la obra, como narradora en primera persona, lo que nos ofrece una visión profunda y compleja de unos personajes tan sencillos como vulnerables. Y, sobre todo, tremendamente humanos, otro de los elementos que más me gustan de la narrativa de la autora: su capacidad para convertir en héroes (o antihéroes, depende de cómo se mire) a gente normal o, incluso, a gente a la que puede que llegaras a mirar por encima del hombre si te la encontraras por la calle.
    Gracias a su pluma ágil y su forma de escribir (hecha casi diría de silencios, de susurros, de insinuaciones más que de narraciones puras y duras), Gavalda nos permite no solo conocer a esos personajes sino, sobre todo, entenderlos, comprenderlos e, incluso, quererlos.
    Así, acompañamos a Billie y a Franck en su tortuoso camino mientras nos van enseñando una profunda lección sobre la amistad, el amor, la necesidad de encontrarse a uno mismo y de marcar nuestro propio camino. Además, la novela nos ofrece otros temas sobre los que reflexionar más que interesantes como la adolescencia, las drogas, la prostitución, el alcohol o la homosexualidad.
    Una obra, pues, puro Gavalda que, como todas las suyas, nos hacen sentir de una manera muy especial, implicados con los personajes, afectados por sus problemas y felices por sus alegrías. Una característica de la novelística de la autora (la de hacerte sentir emociones, no solo leerlas) que me sigue encantando.
     Nos seguimos leyendo.
   Incluyo este libro en los siguientes retos:
  •  Reto 100 libros34/100
  •  Reto Genérico23 (2/3 amorosos)/40
  •  Reto Leemos en digital10/12

miércoles, 6 de diciembre de 2017

"Cuentos mínimos", de Pep Bruno y Goyo Rodríguez: lo bueno, si breve, infinitamente bueno



Título: Cuentos mínimos
Autor: Pep Bruno
Ilustrador: Goyo Rodríguez
Editorial: Anaya
Género: microcuentos
Páginas: 64
Publicación: 30/04/2015
ISBN: 978-84-678-7137-1

 Cuentos que primero fueron tuits, ¿o son tuits que quisieron convertirse en cuentos? En cualquier caso, una recopilación de historias condensadas en unas pocas líneas que harán volar la imaginación del lector mucho más allá de sus páginas y de la red social en la que nacieron.
   "El abuelo pidió que sus cenizas fueran esparcidas por la casa. Desde entonces nos da no-sé-qué barrer o limpiar. Fue su mejor regalo".
   Pep Bruno lleva cinco años escribiendo (todos los días, que se dice pronto) un microcuento a través de Twitter (es decir, ajustado al número de caracteres que la red social permite en cada mensaje, que ya es reto) con el hashtag  #CuentoPB. Si no has tenido la oportunidad de leer ninguno, te recomiendo que busques ese tag en Twitter y lo hagas; te aseguro que la búsqueda va a merecer la pena. Y no solo porque sea curioso o complicado o alucinante que se pueda escribir un cuento diario de esas dimensiones sino porque, además, los microcuentos de Pep son fantásticos: bien escritos, contundentes, con su punto de humor o de sorpresa, con su mensaje y su poesía. Un trabajo de diez.
    Fruto de ese esfuerzo es este librito (¡cómo me hubiera gustado que fuera más gordo!) publicado hace ya dos años en el que se recogen algunos de esos cuentos tuit. En ellos podemos ver todo lo que he dicho antes: la capacidad de Bruno para sorprender, para hacer pensar, para sugerir, para evocar, para permitirnos recordar, para imaginar, para conseguir esbozar una sonrisa en nuestras bocas, para construir poesía en 140 caracteres o para hacernos soñar. En definitiva, para lograr la magia de la literatura pero en un formato condensado más concentrado que las pastillas de caldo de pollo.
    En total, el libro nos regala 50 historias, unidas de dos en dos por un mínimo hilo argumental, por alguna referencia, por el contexto, por el tema o por la ambientación pero, sobre todo, enlazadas gracias a la fabulosa labor de Goyo Rodríguez como ilustrador de unos cuentos tan maravilloso. Tampoco era fácil el reto de integrar dos microcuentos en una sola ilustración y él lo logra y lo hace, además, manteniendo el clima mágico que crea Bruno con sus cuentos. Aunque, para ser exactos (y aunque la ilustración vaya después del cuento en cuanto a su momento de creación), Rodríguez abre la puerta de la magia con sus ilustraciones (lo primero que vemos cada página) y Bruno nos lleva de la mano por ese mundo particular, bello, realista, onírico o poético creado por él a través de sus microrelatos.
   Publicada por Anaya, la obra está recomendada para lectores de a partir de 10 años pero creo necesario advertir que no se trata de una creación infantil. Los cuentos de Bruno no tienen edad y pueden ser consumidos en cualquier etapa de la vida, aunque la editorial considere que a partir de los diez años es un buen momento para empezar a hacerlo.
    En definitiva, una obrita espectacular que se degusta en nada pero a la que gusta volver de ver en cuando para paladear y para recrearse en la propuesta creativa y literaria que nos regala.
         Nos seguimos leyendo.
   Incluyo este libro en los siguientes retos:
  •  Reto 100 libros84/100
  •  Reto Genérico: 36 (1/2 relatos)/40

lunes, 4 de diciembre de 2017

"Khimera", de César Pérez Gellida: un thriller para reflexionar



Título: Khimera
Autor: César Pérez Gellida
Editorial: Suma de Letras
Género: distopía, thriller
Páginas: 544
Publicación: marzo 2015
ISBN: 9788483657355

  2054. Tras la Guerra de Devastación Global, la realidad social y geopolítica ha cambiado rotundamente. Los viejos conceptos de la democracia y el capitalismo han sido enterrados por las corrientes transhumanistas y la tecnofagia. El poder se concentra en manos de las grandes corporaciones, sin embargo, todavía queda un cabo suelto, un molesto inconveniente que se escapa de las afiladas uñas de la Asamblea: Khimera.
  En la arriesgada búsqueda de un enigmático personaje conocido como el bogatyr -héroe para algunos y villano para otros-, están puestas las últimas esperanzas de aquellos que luchan para lograr que el mundo cambie para siempre.
  César Pérez Gellida, autor de la trilogía «Versos, canciones y trocitos de carne», éxito absoluto de crítica y ventas en el último año, vuelve a la narrativa sobrepasando todas nuestras expectativas y rompiendo sus propios cánones con un relato que estilísticamente recuerda a la habilidad creativa de J.R.R. Tolkien y a la maestría visionaria de George Orwell o William Blake. Una reinvención del thriller literario al más puro estilo Gellida que algunos ya han calificado de obra maestra.
  Escribo esta reseña poco después de terminar el libro... y la verdad es que no sé si me gusta la idea. Por un lado, quiero atrapar todas las sensaciones que tengo ahora mismo dentro de mí pero, por otro, sé que este es una de esas obras que dejan huella y, por lo tanto, sé que le voy a dar muchas vueltas en mi cabeza (no tanto a la trama como a todo al escenario que Pérez Gellida nos pinta) y que tanto mis opiniones actuales como mi aprendizaje personal serán diferentes de aquí a unas semanas. Quizá meses. O incluso años. Porque Khimera es de esos libros que llegan para quedarse, aunque tú no lo sepas.
   Lo primero que he de decir es que me costó bastante entrar en la obra. Me encantan las distopías pero me saturan mucho las relaciones internacionales, las guerras, las estrategias militares... así que me costó hacerme con el mundo en el que nos instala el autor. Un mundo... pufff... no sé ni cómo definirlo: hostil, inhumano, en el que las personas (o, mejor, dejémoslo en los seres que lo habitan) tienen una falsa sensación de libertad y en el que, en el fondo, todo está controlado y me atrevería a decir orquestado por instancias superiores.
   Y eso fue lo que me enganchó de la novela, más allá de las guerras y el nuevo orden mundial que Pérez Gellida imagina (¿o premoniza?): comprobar que aunque los creamos tan diferentes, el futurista horizonte que nos dibuja el autor no es tan distinto a lo que estamos viviendo, narcotizados por la rutina y la golosina de las tecnologías.
    Y esta es una de las cuestiones a las que no paro de darle vueltas y que más me asusta de la novela: ¿hasta qué punto puede llegar a pasar lo que Pérez Gellida cuenta en su obra? Y lo que es peor, ¿hasta qué punto muchas de esas cosas no están pasando ya?
   Si el universo en el que se ambienta Khimera fue mi primer factor de anclaje a la novela, el segundo fue mucho más habitual si hablamos del autor vallisoletano (el que se ha convertido ya en marca de la casa): su capacidad narrativa. Pérez Gellida le tiene cogido el pulso al thriller y sabe cómo generar no solo intriga sino darle el ritmo más adecuado para mantener pegado al lector a sus páginas, al tiempo que desarrolla todo lo que ha pergeñado para la novela.
    Da igual el género (novela negra o distopía), el autor sabe cómo construir esa sensación y es capaz de lograrlo aún en un subgénero que a mí me parece tan complicado como la distopía, en el que la acción está siempre supeditada (al menos en el comienzo de la obra) a la descripción necesaria para llevar a cabo la presentación de ese mundo creado por el autor, de los personajes ideados y del relato de sus particulares formas de vida.
    No voy a entrar a hablar mucho del contenido en sí porque creo que es fundamental que el lector vaya desvelando las tramas, trampas y misterios que el autor ha ideado para él a medida que vaya avanzando en la lectura del libro, así que solo añado que ese contenido es brutal y que es capaz de despertar más preguntas que respuestas.
    Y una nota más: ha sido un placer reencontrarme con algunos de los personajes de las trilogías policíacas del autor y saber qué ha sido de ellos, aunque sea en este universo inhóspito y pavoroso.
    En definitiva, Pérez Gellida nos regala una novela inquietante y, hasta cierto punto, terrorífica, muy bien cimentada y con una trama solvente y efectiva que se devora a ritmo de thriller aunque su digestión será larga. Pero placentera.
     Nos seguimos leyendo.
   Incluyo este libro en los siguientes retos:
  •  Reto 100 libros83/100

lunes, 20 de noviembre de 2017

"El murciélago", de Jo Nesbo: mi estreno con Nesbo



Título: El murciélago
Autor: Jo Nesbo
Editorial: Reservoir Books
Género: novela policíaca, intriga, negra
Páginas: 384
Publicación: marzo 2015
ISBN: 9788416195251

 Harry Hole es enviado a Sydney desde Oslo para que investigue el asesinato de una mujer noruega, Inger Holter, cuyo cadáver ha sido encontrado entre oscuras rocas, al pie de un acantilado. La policía sospecha que fue violada antes de morir, pero no se ha hallado rastro alguno de ADN.  Harry Hole tendrá como compañero de investigación a Andrew Kengsinton, detective aborigen australiano. Ambos sospechan del novio de Inger, Evans White, atractivo camello conocido por la policía. Sin embargo, Harry comienza a vislumbrar que el caso es más complejo de lo que a priori pudiera parecer, y poco después el equipo de investigación relaciona una serie de desapariciones y asesinatos sin resolver que sugieren que un asesino en serie anda suelto.  Harry Hole es un joven y brillante detective, pero esconde un oscuro secreto. Durante su estancia en Sydney se enamorará perdidamente de Birgita Enquist, a quien le confesará lo que oculta su pasado y qué le aleja de su país...
   Tenía muchas ganas de estrenarme con Jo Nesbo, autor al que le sigo la pista desde hace ya algunos años, aunque no hubiera leído nada. Por eso, cuando este verano me puse a ver qué libros, autores y géneros me faltaban para completar los retos de este años vi que me faltaba un autor cuyo apellido comenzara por la letra ene y me dije: "mira qué buena oportunidad para quitarte la espinita 'nesbiana'". Y aunque he de decir que El murciélago no ha sido de mis novelas policíacas favoritas, sí que repetiré con Nesbo porque Hole tiene algo especial que me ha conquistado.
   Es cierto que es un personaje hasta cierto punto vulnerable (y lo que le ocurre contribuye mucho a configurarlo de una manera muy determinada para las próximas entregas de la saga) pero creo que tiene mucho carisma y, sobre todo, muchos matices.
    El resto de los personajes, en cambio, no queda tan definido como Hole y, hasta cierto punto, Nesbo abusa de determinados estereotipos, sobre todo los asociados al trabajo policial.
   Sí me ha gustado, aunque quizá sea un aspecto que hace que la trama se desvíe de lo principal, todo lo que tiene que ver con Australia y sus aborígenes, tema muy abordado a lo largo de todo el relato y que me ha resultado muy interesante, quizá, por no conocer demasiado ni el tratamiento actual que se les da ni el que se les dio en un pasado más o menos reciente.
    El caso en sí me ha resultado un poco rocambolesco pero está bien tramado y, al margen de las digresiones que suponen esos comentarios y esa exploración sobre los aborígenes de los que acabo de hablar, avanza con buen ritmo y resulta interesante.
    Así pues, aunque El murciélago no me haya convencido al cien por cien, sí que volveré a confiar en Nesbo aunque, creo yo, me pasaré a novelas más recientes, sobre todo por ver la evolución del personaje y de la narrativa del autor.
     Nos seguimos leyendo.
   Incluyo este libro en los siguientes retos:
  •  Reto 100 libros72/100
  •  Reto Autores de la A a la ZN 22/26

viernes, 17 de noviembre de 2017

"El color de los ángeles", de Eva Díaz Pérez: un fabuloso retrato de Murillo

   Eva Díaz Pérez me consuitó hace ya años con El sonámbulo de Verdún, así que cuando ofrecieron su última novela para reseñarla para  Anika entre Libros, no me lo pensé. Y, una vez más, no me ha decepcionado.


Título: El color de los ángeles
Título Original: (El color de los ángeles, 2017)
Autor: Eva Díaz Pérez
Editorial: Planeta Colección: Autores Españoles e Iberoamericanos


Copyright:
© Eva Díaz Pérez, 2017
© Editorial Planeta, S.A., 2017
Edición: 1ª Edición: Mayo 2017
ISBN: 9788408171126
Tapa: Dura
Etiquetas: familia, ángeles, aprendizaje, arte, biografía novelada, religión, histórica, literatura española, novela, pintura, prostitución, pintores, siglo XVII, Sevilla, la peste, homosexualidad, prostitución masculina, fe y creencias, arcángeles, pintura religiosa, Murillo
Nº de páginas: 352


Argumento:

  El reposo obligado, tras caerse de un andamio mientras pintaba, devuelve a la memoria del maestro pintor Murillo buena parte de las escenas de su vida. Así, mientras se recupera, el lector conocerá aspectos de su vida familiar, de su labor profesional, de su empeño por conseguir determinados colores o ademanes, su obsesión por captar las expresiones más adecuadas o las dudas sobre sus cuadros y la fe que en ellos se plasma.


Opinión:

  Leer a Eva Díaz Pérez es como hacer un viaje. Un viaje en el espacio pero también en el tiempo. Y es que su capacidad para reproducir ambientes y escenas es maravillosa y, en este caso, logra realmente que el lector visite la casa, el taller y la ciudad en los que moró y trabajó Bartolomé Esteban Murillo, uno de los pintores españoles que mejor ha retratado la religiosidad, gracias, sobre todo, a sus ángeles y sus inmaculadas.
  De ello se habla (y mucho) en la novela. Díaz Pérez ahonda no solo en la recreación o la reconstrucción de la vida del insigne pintor sevillano sino que también nos propone un acercamiento a su técnica y su mente. Así (y aprovechando la excusa del reposo del artista, tras caer de andamio, y de los recuerdos que el forzoso parón traen a su memoria), la autora nos va sacando y metiendo en la vida actual (enero de 1682, momento en el que se produce el accedente de un Murillo ya anciano) y en los sucesos de su pasado como si de un viaje a través de toda una época y toda una vida se tratara.
   Conocemos de este modo a su familia, su mujer, sus hijos y el personal de la casa a los que acaba queriendo como uno más. Descubrimos sus pasiones, sus miedos y el dolor de haber perdido a tantos hijos. Y nos adentramos en la mente de un pintor genial, un artista que busca la precisión, el color exacto, la expresión más adecuada, la postura, el entorno y la invitación a sentir la religión a través de sus obras de la forma más minuciosa y rigurosa.
  Díaz Pérez nos ofrece, pues, un retrato muy humano y completo de un pintor genial. Un retrato que no se queda en la mera descripción de sucesos, sino que es todo un fresco de la personalidad y el arte de un Murillo que no siempre estuvo seguro ni de su forma de pintar ni de si su obra lograba el objetivo buscado (mover a la religiosidad) o había en ella un puntito de vanidad e intento de sobrevivir a la muerte, duda que le asaltaba, sobre todo, cuando veía a su mujer buscando el rostro de sus hijos fallecidos pero retratados en forma de ángeles en los diferentes cuadros del pintor que adornaban las iglesias sevillanas.
  Pero, como decía al principio, la autora no se queda en un vivo retrato de Murillo y su entorno sino que lo acompaña de un telón de fondo que es más que un mero decorado y que se convierte en otro de los grandes alicientes de esta novela. La Sevilla del siglo XVII queda aquí retratada con sus luces y sus sombras, su religiosidad y su beatería, su cara más oculta y rechazada (al menos en aquella época). Y también descubrimos en esta obra la Sevilla de la peste, la de los viajes a las Américas, la del arte y la de la decrepitud.
  Y todo ello con una pluma, la de Eva Díaz Pérez, que en este caso más que pluma parece pincel. Y es que la autora se contagia de la minuciosidad de Murillo para ofrecernos una novela ágil, emotiva, melancólica y serena pero que es capaz de llenarse de emociones cuando la historia así lo requiere o de intriga, cuando la trama lleva (ya hacia el final de la obra) a Murillo a enfrentarse con personajes y escenarios que nunca hubiera querido conocer.
   En este sentido (y no quiero decir mucho, para no estropear esta parte de la trama a nadie), no he podido evitar pensar en la ocultación, en la vergüenza, en el rechazo y en la visión retorcida de algo que hoy empezamos a ver como normal que se tenía en la época y en el mucho sufrimiento (y los muchos abusos) que tuvieron que pasar los implicados.
   En definitiva, creo que Murillo se podría sentir feliz por recibir un regalo como este en el cuarto centenario de su nacimiento. Una obra profunda humana llena de arte y vida.
    Enlace a la reseña original.
   Nos seguimos leyendo.

lunes, 13 de noviembre de 2017

"Te encontraré", de Raquel Antúnez: una novela de intriga solvente y con un toque romántico



Título: Te encontraré
Autora: Raquel Antúnez
Editorial: Romantic ediciones
Género: novela de intriga, suspense
Páginas: 250
Publicación: 11/04/2017
ISBN: 9788416927456

 Alexia es jueza de lo penal y cuando culmina el caso criminal más importante de toda su carrera, sabe que debe replantearse toda su vida. La separación de su marido no será fácil, así que decide liarse la manta a la cabeza y marcharse al pueblo donde se crio, en Costamata de Gradec. Pero allí, lejos de paz y tranquilidad, le espera un duro golpe.  De forma inesperada, Irache, su ahijada, desaparece sin dejar rastro. En la investigación Alexia se ve envuelta en una vorágine de sucesos. Por suerte se reencuentra con Samuel, un viejo amigo, que calará hondo en su corazón y será su apoyo en este caso. Aunque está segura de que es el momento más inoportuno, frívolo y desacertado no le quedará otra opción que hacer frente a unos nuevos sentimientos que afloran en su interior. Entre las páginas de Te encontraré se esconde el amor en todos sus estados: puro, enfermizo, eterno, platónico, imposible, robado, desgarrador, que nace, que muere… ¿te atreves a encontrarlo?
   Hace tiempo que tenía pendiente publicar esta reseña pero, entre todo el lío que he tenido este año y que este curso voy bien cargada de trabajo... al final se me ha ido quedando en el tintero. Y que conste que no es (para nada) porque la novela no me haya gustado. Todo lo contrario: Te encontraré es una gratísima sorpresa para quienes seguimos la trayectoria literaria de Raquel Antúnez.
    Acostumbrada a historias como A otra con ese cuento o Besos sabor a café, donde prima lo romántico (aunque paulatinamente, la autora ha ido incorporando temas de interés social), Antúnez nos sorprende ahora con una novela totalmente diferente donde hay una trama romántica, sí, pero en la que lo principal es la intriga del caso que se nos presenta.
    Así, la autora nos traslada hasta el entorno judicial y policial para narrarnos la investigación que lleva a cabo tanto la policía como la protagonista y narradora principal, Alexia, tras la desaparición de Irache, la hija de una buena amiga y ahijada de la  jueza. De este modo, nos ofrece una historia de suspense solvente y bien tramada que, además, le sirve para hablar de otros temas muy interesantes, como el desamor, el final de un matrimonio, la amistad, la relación con nuestros padres o la pederastia.
   También la estructura de la novela nos habla de una mayor madurez narrativa de Antúnez, puesto que añade en cada capítulo una pequeña introducción en cursiva gracias a la que nos da la oportunidad de conocer a otros personajes, lo que enriquece mucho la construcción de determinadas personas fundamentales para la trama y nos permite hacernos una idea de la documentación y el trabajo de la autora para investigar y ponerse en la piel de personalidades muy distintas a ella, como es el caso del propio secuestrador.
     Además, la trama incluye algunos giros y sorpresas muy interesantes, al tiempo que su construcción es capaz de mantenerte pegada al libro hasta la resolución del caso.
    Así pues, un cambio positivo (al menos para mí) en la trayectoria de Raquel Antúnez que nos permite ver tanto su evolución como escritora como su potencial a la hora de contar historias de muy distinto signo.
     Nos seguimos leyendo.

Agradezco a la autora que me ofreciera un ejemplar digital para realizar esta reseña y a la editorial, que me lo enviara.
   Incluyo este libro en los siguientes retos:
  •  Reto 100 libros43/100
  •  Reto 25 españoles21/25
  •  Reto Leemos en Digital: 6/12

viernes, 27 de octubre de 2017

"El músico de la lluvia", de Mar Mella: conociendo a unos personajes fantásticos



Título: El músico de la lluvia
Autora: Mar Mella
Editorial: autopublicado
Género: novela contemporanea, intimista, histórica
Páginas: 483
Publicación: 12/08/2017
ISBN: 978-1522063957

 Cuando Frédéric Chopin y la escritora francesa George Sand alcanzan el escarpado pueblo de Valldemossa, las nubes amenazan lluvia. Su gélido alojamiento, en la celda de un antiguo monasterio, marcará el inicio de una lucha contrarreloj para tratar de esquivar a la muerte. Casi dos siglos después, un psiquiatra afincado en Nueva York, un escritor en conflicto con su pasado y una joven compositora seducida por la magia de Valldemossa, tratarán de desafiar al paso del tiempo en la hipnótica belleza de la isla de Mallorca. Su guía… el diario de un monje cartujo.
  Mar Mella me conquistó literariamente con su primera novela, Azul Vermeer, que fue finalista en 2011 del Premio de Novela Ateneo de Sevilla, y en lo personal, poco después, cuando pude conocerla y descubrir la gran persona que es. Por eso, cuando me ofreció un ejemplar de su nueva novela (esa que llevaba tanto tiempo esperando, después del buen sabor de boca que me dejó la primera) no me lo pensé (a pesar de que me pilló en muy mala época, a poquísimas semanas de la boda) y, como recibí el ejemplar a tiempo, pude participar en la lectura simultánea que se llevó a cabo en Twitter. Así que el recuerdo que me quedará para siempre de este libro será triple: por la historia y, sobre todo, por cómo está contada; por los comentarios que compartimos en Twitter y porque pasará a mi historia personal como el libro que leí en la semana de mi boda.
    Pero más allá de historias personales, El músico de la lluvia merece ser recordada por sí misma como una historia llena de sensibilidad, de poesía y de temas interesantes. Temas como el amor, la paternidad, el miedo a uno mismo, la enfermedad, las relaciones entres padres e hijos, el matrimonio, la música y las artes, la entrega a los demás, la amistad... y un montón de cuestiones más que van surgiendo a lo largo de sus páginas y que van invitando al lector a que los haga suyos e, incluso, se ponga el lugar de los protagonistas y piense qué haría él en su lugar.
   Unos protagonistas con los que es imposible no es empatizar. Divididos en dos tiempos, tres en una época y tres en otra, serán ellos los encargados de seducir al lector y de arrastrarle página tras página. Porque esta novela, a pesar de tener una historia muy potente detrás (o varias historias, para ser honestos) es una novela de personajes. Ellos son los que van haciendo que se mueva la acción y los que van transmitiendo todo lo que la autora quiere hacernos vivir y sentir.
   Así, Santiago, José y Adrina, en el tiempo actual, y Frédéric Chopin, George Sand y Bartolomé, en el pasado, van dando cuerpo a esta novela llena de sentimientos, emociones y humanidad. El diario del último será el punto de unión entre las dos tramas, muy separadas, por otra parte, en la estructura de la novela.
  Así, hay dos partes claramente diferenciadas en la obra: los protagonistas absolutos de la primera son Santigo, José y Adriana, sus cuitas, sus heridas y los contratiempos que están atravesando en el momento en el que los conocemos; mientras que en la segunda el hilo conductor es el viaje de Aurore (George Sand) y Chopin a Valldemossa, donde conocerán a Bartolomé.
  Mella ficciona, así, este viaje real, histórico, sobre el que consiguió una amplia documentación que se deja ver en la novela aunque no resulta pesada. La autora logra llevarnos de la mano por la dimensión más personal de dos personajes históricos y los mezcla a la perfección con los personajes salidos de su imaginación. La combinación funciona muy bien y permite seguir la trama al completo con interés, al tiempo que nos da la oportunidad de acercarnos un poco más a estos dos artistas tan interesantes.
  Nuevamente, como puede verse, aparece en una novela de Mella el plano artístico. Sin en Azul Vermeer era la pintura la que estructuraba la novela, ahora son la música y la escritura las que nos hablan del proceso creativo y de la forma peculiar de cada artista de dar cuerpo a sus obras.
  Y acabo con una aclaración: es cierto que el ejemplar que yo recibí tenía bastantes erratas pero la autora ya ha corregido todos los problemas y me ha hecho llegar un segundo ejemplar en el que todo parece perfecto.
  En definitiva, una historia sosegada y profunda, llena de humanidad y de fragmentos de vida que me ha encantado paladear y disfrutar con la calma que merece.

     Nos seguimos leyendo.
Gracias a la autora por enviarme un ejemplar de su novela para su reseña.
   Incluyo este libro en los siguientes retos:
  •  Reto 100 libros: 69/100
  •  Reto Libros Autopublicados: 4/8

miércoles, 25 de octubre de 2017

"Princesas Dragón. Criaturas mágicas", de Pedro Mañas y Luján Fernández: un interesante libro de pegatinas

   Llevo tiempo siguiendo esta colección de libros para Anika entre Libros y ahora que amplían la familia con libros de pegatinas, quise probar a ver cómo eran. A lo más pequeños les encantarán.
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Título: Princesas Dragón Criaturas mágicas (con pegatinas)
Título Original: (Princesas Dragón Criaturas mágicas, 2017)
Autores: Pedro Mañas, Luján Fernández
Editorial: SM Colección: Princesas Dragón

Copyright:
© Texto: Pedro Mañas, 2017
© Ilustraciones: Luján Fernández, 2017
© Ediciones SM, 2017
Ilustraciones: Color
Edición: 1ª Edición: Junio 2017
ISBN: 9788467592047
Tapa: Blanda
Etiquetas: actividades, ocio, entretenimiento, magia, aventuras, bestiario, colecciones, colorear, dragones, fantasía, libros con pegatinas, pegatinas, adhesivos, literatura española, princesas, 5 años, 6 años, 7 años, 8 años, 9 años, literatura infantil, libro infantil
Nº de páginas: 46


Argumento:

  Pedro Mañas y Luján Fernández nos proponen en este ejemplar un viaje por el universo mágico de las Princesas Dragón en el que podamos ir conociendo todas las criaturas mágicas que lo habitan y, lo que es más importante, colaborando a desarrollar ese mundo gracias a las pegatinas que incluye el libro y que el lector deberá ir colocando en cada una de las páginas.


Opinión:

  Al hilo de la exitosa saga protagonizada por las Princesas Dragón, SM publica ahora una serie de libros de actividades relacionadas con esas cuatro heroínas rupturistas y valientes. En este ejemplar, la propuesta central se basa en un viaje que realizan las princesas (eso sí, después de ordenar bien su madriguera), lo que nos permitirá ir conociendo a las diferentes criaturas mágicas que habitan su universo.
  Se presenta, así una suerte de bestiario que nos permitirá conocer tanto a seres fantásticos (como los hombres y mujeres árbol, las hadas venenosas, los duendes de los cactus o los peces mofeta) como los ambientes y lugares en los que moran. Tanto el autor como la ilustradora juegan, pues, con la tradición fantástica de seres mágicos y criaturas extrañas pero lo llevan a su terreno, a su propio universo, lo que permite que los niños entren en contacto con todo ese bagaje fantástico pero desde algo ya conocido: el mundo de la Princesas Dragón (y su sentido del humor).
  Además, la interactividad que permiten las más de 250 pegatinas incluidas en las páginas finales del libro contribuye a que el lector entre de lleno de ese mundo, e incluso, se permita el lujo de completarlo como su imaginación o su lógica le dicten. De hecho, hay libertad total para colocar las pegatinas pero, obviamente, también se le puede sacar partido buscando a los seres descritos en el breve texto que acompaña a cada doble página y pegándolo en su ambiente correspondiente. De esta forma, también es más fácil ir conociendo a esos seres fantásticos y sus cualidades.
  Junto a las pegatinas, la obra incluye también un dibujo para colorear y otra página en la que los lectores podrán desarrollar todo su potencial creativo al plasmar la criatura mágica que su imaginación les inspire.
  En definitiva, una obra amena y divertida que ahonda en el universo de las Princesas Dragón y que, como ocurre en todos los libros de la saga, pone a los lectores en contacto con la tradición fantástica literaria universal.
    Enlace a la reseña original.
   Nos seguimos leyendo.

lunes, 23 de octubre de 2017

"La niña perdida" (Dos amigas #4), de Elena Ferrante: un cierre fascinante y tremendo



Título: La niña perdida (Dos amigas#4)
Autor: Elena Ferrante
Editorial: Lumen
Género: novela contemporánea
Páginas: 544
Publicación: octubre 2015
ISBN: 9788426402783

  Lina y Elena son ahora adultas y han tomado caminos distintos: Elena dejó Nápoles para casarse y convertirse en una escritora de éxito en Florencia. Solo un amor de juventud que vuelve a florecer la devolverá a Nápoles, donde la espera Lina, que ahora es madre y además ha triunfado muy a su manera en el negocio local. Elena es la señora culta, Lina es en apariencia la mujer de barrio, ignorante y poco dispuesta al refinamiento, pero la inteligencia pura y la intuición están del lado de Lina.
  Los hechos se precipitan cuando un buen día de repente, la hija de Lina desaparece: ¿asesinato, rapto, muerte? Nadie sabe, y el barrio murmura. Desde entonces, Lina ya no es la misma y la locura acecha. Todo -los hombres, las mujeres, el paisaje, la ciudad entera de Nápoles- se convierten en testigos del duelo de una madre que no sabe llorar y un buen día también desaparecerá, devolviendo al lector a las primeras páginas de esta espléndida saga.
  Inteligencia, emoción contenida, escritura que se pliega a los acontecimientos y se ajusta como un guante a la trama: todo está en estas páginas donde se ha ido cosiendo una de las obras más brillantes del siglo XXI.
   Defintivamente, el punto y final de la saga corrobora que la calidad de las novelas que componen esta tetralogía napolitana va in crescendo pero que, al mismo tiempo, hay un punto circular, una vuelta a la infancia. O, si se quiere, una continuidad en ciertos temas, personajes y símbolos que se convierten en cruciales en esta última entrega, como ocurre con aquellas muñecas que las protagonistas perdían en la primera novela y que ahora se convertirán en metáfora de muchas cosas.
      Tras La amiga estupenda, Un mal nombre y Las deudas del cuerpo, Ferrante cierra ahora la saga de una forma magistral. Sin perder de vista la esencia de todas las novelas (el costumbrismo, Nápoles como algo más que un mero escenario, la violencia y la amistad), la autora añade temas, reflexiones y sucesos para aumentar el interés y el dramatismo de la trama. Y lo mejor es que aunque ocurren ciertas cosas que uno no sabe de dónde vienen, al final todo tiene su porqué, su razón y, sobre todo, su relación con el pasado, lo cual nos da una idea de lo amplia que es la existencia humana pero, también, de que todo acto tiene su consecuencia, aunque a priori pudiera parecernos que no.
     Lila y Lenù rondan los cuarenta en el comienzo de esta última entrega y vuelven a estar muy unidas. Tanto que son vecinas, que sus hijos se crían juntos y que, casi podríamos decir (y así lo dicen ellas en la propia novelas) las dos son madres de todos (tres de Lenù y dos de Lila). 
    Y ese, precisamente, es uno de los temas fundamentales de la novela. La maternidad, las relaciones entre hijos (y, sobre todo, hijas) y madres vertebra buena parte del relato y no solo porque las dos protagonistas son madres y han de lidiar con las decisiones (buenas o malas) que toman sus hijos, sino porque hay un reencuentro entre Lenù y su propia madre, de la que siempre renegó. La reflexión sobre los hijos, las preocupaciones que dan, lo que se nos parecen o no, sus caracteres (tan distintos a veces a los nuestros e, incluso, entre ellos, a pesar de estar criados en el mismo ambiente), sus decisiones, sus errores, sus méritos y sus deméritos, lo que duele su ausencia y el mundo tan diferente en el que les ha tocado vivir es constante en la novela. Sobre todo, tras la desaparición de la hija de Lila y las consecuencias que ello tiene para todo el entorno de las protagonistas.
    Y, a pesar de todo el recorrido feminista de la saga y de Lenù, de que ya han pasado los años y estamos en los ochenta, los noventa e incluso los dos mil; de que las protagonistas se han unido a hombres supuestamente progresistas y liberales... al final, se muestra y se demuestra la tesis de que los hijos son de las mujeres, lo que deja un cierto poso no sé si de amargura pero sí de decepción, de angustia por el avance demasiado lento en algunas cuestiones.    
    Además, encontramos en esta última novela un toque metaliterario que me ha encantado, propiciado por la labor de Lenù como escritora. Constantemente hay referencias al trabajo que cuesta escribir, a la fase de documentación, al estudio, a la promoción, a los viajes... Hasta cierto punto, la carrera literaria y periodística de la narradora la aleja de su familia, de sus hijas, y Lila así se lo reprocha (vuelve a reflexionarse, pues, sobre la difícil conciliación de la vida personal y profesional, sobre todo si una es madre separada y los padres no están muy por la labor de hacerse cargo de sus hijos) pero Lenù no puede dejar de escribir, con mayor o menor éxito; de contar, de analizar, de ver la vida a través de la escritura, de tratar de entender lo que le ocurre y lo que sucede en su país, su ciudad, su barrio.
    En este sentido, la mayor reflexión será la que haga sobre su amistad con Lila a través de esa última novela que habla de sus años de relación, que pretende comprender esa extraña amistad que han mantenido durante toda su vida (estupenda y tenebrosa, según las palabras de la propia Lenù), que es un guiño metaliterario a la propia saga que estamos leyendo y que nos permite volver al principio de la misma, a la primera entrega, y a los sucesos que ocurrieron en sus primeras páginas.
     Una estructura, pues, circular sirve para poner el punto final a una saga maravillosa, tremendamente rica en personajes, sucesos, matices, ambientación, historias e Historia y que desde lo pequeño nos hace reflexionar sobre lo grande, sobre las preocupaciones de la vida: el sentido de nuestras vidas, su trayectoria y su relación con todo lo que nos rodea.
     Nos seguimos leyendo.

   Incluyo este libro en los siguientes retos:
  •  Reto 100 libros64/100

viernes, 20 de octubre de 2017

"Mujeres que compran flores", de Vanessa Montfort: una novela maravillosa



Título: Mujeres que compran flores
Autora: Vanessa Montfort
Editorial: Plaza&Janés
Género: novela, intimista, feelgood, femenista, contemporánea
Páginas: 448
Publicación: octubre 2016
ISBN: 9788401017308

  En un pequeño y céntrico barrio de la ciudad hay cinco mujeres que compran flores. Al principio ninguna lo hace para sí misma: una las compra para su amor secreto, otra para su despacho, la tercera para pintarlas, otra para sus clientas, la última... para un muerto. La última soy yo y ésta es mi historia.
  Después de la pérdida de su pareja, Marina se da cuenta de que está totalmente perdida: había ocupado el asiento del copiloto durante demasiado tiempo. Buscando empezar de cero acepta un trabajo provisional en una curiosa floristería llamada El Jardín del Ángel. Allí conocerá a otras mujeres muy diferentes entre sí, pero que, como ella, se encuentran en una encrucijada vital con respecto a su trabajo, sus amantes, sus deseos o su familia. De la relación entre ellas y Olivia, la excéntrica y sabia dueña del local, surgirá una estrecha amistad de la que dependerá el nuevo rumbo que tomarán sus vidas.
  Las mujeres que compran flores son:
  Marina
  Sufre el síndrome del copiloto: siempre ha dependido de que su pareja le marque el rumbo de su vida. Su flor es la violeta , que simboliza la humildad y la timidez, pero también la confianza en sí misma que debe ganarse.

  Casandra
  Padece el síndrome de la superwoman: antes que depender de nadie se aplicaría la eutanasia activa. Prioriza su éxito profesional sobre su vida personal, en el caso de tenerla. Su flor es la orquídea azul, símbolo del relax que le falta.

  Gala
  Representa el síndrome de Galatea: cree firmemente que la mujer tiene hoy todos los derechos. Todos salvo el de envejecer. Su flor es el lirio blanco, símbolo de una coquetería que no se marchita hasta morir.

  Aurora
  Encarna el síndrome de la bella sufriente: confunde el amor con la obsesión. Es decir, cuanto más dolor más enamorada se siente. Su flor es la caléndula, la flor de la pena. Pero también es símbolo de la crueldad que no se atreve a devolver, ni siquiera en pequeñas dosis, para defenderse.

  Victoria
  Una de esas mujeres que han decidido poder con todo -la mejor madre, la mejor trabajadora, la mejor hija-, o dicho de otro modo, las que tienen el síndrome de la omnipotente. Su flor es la del membrillo, la flor de la tentación. La tentación de romper con todo y liberarse.
   Después de conocerla en persona en una mesa redonda en la que participaba junto a otros escritores, tenía muchas ganas de leer algo de Vanessa Montfort. Tengo en casa, aún pendiente, Mitología de Nueva York (novela que fue Premio Ateneo de Sevilla en 2010), pero, por circunstancias, he comenzado por este Mujeres que compran flores que, no puedo negarlo, me ha encantado.
   Creo que lo que más me ha gustado de la novela es su mezcla de profundidad y no sé si banalidad o intrascendencia. Me explico: la sinopsis y el comienzo de la obra hacen pensar en esas novelitas que hablan de grupos de mujeres que se cuentan sus penas y superan los problemas juntas. A mí, por ejemplo, el planteamiento me recordó mucho a El grupo de lectura, aunque la excusa para juntar a las mujeres fuera diferente. Pero, afortunadamente, no tiene nada que ver con esa lectura y, en este caso, Montfort (como decía) le da muchísima profundidad, mucha reflexión y una buena dosis de feminismo a las trama planteadas. Así, a medida que iba leyendo, sentía que me iba alejando de El grupo de lectura y me iba acercando más a El edificio de las mujeres que renunciaron a los hombres o, aún mejor, a Mientas no digas te quiero.
    Porque la autora va confrontando la historia de cada una de esas mujeres que compran flores con conversaciones conjuntas en las que se reflexiona (y mucho) sobre la mujer, su condición, su manera de ver el mundo y las relaciones que establece con quienes la rodean. Se crean, así, una suerte de foros de debate en los que el lector puede participar (aunque sea sin capacidad de intercambio) muy interesantes y que van más allá de los tópicos para profundizar en la radiografía de la mujer de hoy en día.
    Junto a estos debates, no menos interés despiertan las propias historias de las protagonistas. Montfort sabe equilibrarlas, hacerlas diferentes (pero no tanto como para que no fuera creíble que se hicieran amigas) y capaces de generar una intriga que le sienta muy bien a la novela y que le da un toque de misterio que anima a continuar leyendo. A pesar de que en la sinopsis las mujeres que compran flores aparecen, quizá, demasiado tipificadas y encajonadas en las categorías o los modelos de mujer de los que la autora quiere hablarnos, lo cierto es que en la lectura todo es mucho más natural, está muy bien trenzado para que los personajes parezcan personas de verdad, con sus defectos y sus virtudes, sus aciertos y sus errores, y no solo ejemplos de esas tipologías psicológicas o sociales.
    Marina será la mujer que, más que comprar, vende flores y que ejerce de narradora y, en su relato, va mezclando el pasado reciente en el que conoció al resto de protagonistas y el presente en el que ella misma supera sus miedos. Alterna, así, la narración más pura y dura y la transcripción de las conversaciones de las que antes hablaba con una serie de capítulos más reflexivos e introspectivos en los que aborda sus propios miedos, su relación con su marido y el análisis de la condición de la mujer, en general.
   Mujeres que compran flores tiene, además, un toque feelgood que le sienta muy bien y que deja un sabor muy dulce en la boca tras la lectura.
     En definitiva, Vanessa Montfort nos regala una novela que se lee muy bien, que toca temas muy interesantes sobre la situación de la mujer y que presenta a una serie de personajes entrañables y humanos, de esos que se quedan en ti aunque hayas terminado de leer sus aventuras.
     Nos seguimos leyendo.
   Incluyo este libro en los siguientes retos:
  •  Reto 100 libros: 66/100

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